Tallo los grises del día ,
los mustios firmamentos
que sirven de paraguas
a varios corazones.
El mío se esculpió sin cielo,
se desgajó en llamas
por la escarlata brisa
que escupe su indiferencia.
Él se jacta de provocar
sobredosis de amor,
y yo no puedo cristalizar la erupción
que mana de mi fuente
al oír su continua melodía.
¡Nerón, suelta ya tu lira!
¡Observa que
Roma se incendia! ¡Observa como
Arde el amor!

31/08/2009
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