30 de mayo de 2010

Unicidad (el fruto más preciado)

 
Te impregnaron
su deletéreo vaho
(otras mujeres)

Te duelen en el rostro,
en el cuello,
en tu pelvis y en tus pies
(aquellas mujeres)

Te atribularon el alma
desbaratando tu esmero
(esas mujeres)

Hablas
de pretéritas amantes
simuladoras del paraíso.

Hablas de
esas aquellas otras

incapaces de amarte
con la paciencia uterina
que yo, a ninguno de
esos aquellos otros,

reservo.

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29/05/2010 

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hablas de esas aquellas otrasincapaces de amartecon la paciencia uterinaque yo, a ninguno de esos aquellos otros,reservo.

Qué desinhibido es este verso, no me gusta más de lo que me sorprende, y así es mejor que mero gusto. Un placer.

Venatrix dijo...

Muy bueno, es delicado y ..., ¡ahhh!! amarga espera